Enseñar al gato, trucos y consejos para hacerlo más feliz

Enseñar al gato
Eric Isselée (sp.depositphotos.com)

Los estudios y experimentos realizados en gatos reflejan que estos felinos están capacitados para aprender aquello que su educador les enseñe, principalmente por el hecho de que son considerados animales inteligentes. Por lo que enseñar al gato es posible en muchos aspectos que mejoran la convivencia hombre y felino.

Si bien en otras mascotas, concretamente el perro, su educación es más fácil ya que colabora positivamente en las sesiones de entrenamiento, además admite que se le faciliten ciertas órdenes, incluso aprende a captar aquello que no le está permitido, todo es posible en la medida en que se desenvuelven en una estructura social jerarquizada y existe una sumisión frente a un líder, su propietario; en gatos, por el contrario, al tratarse de animales solitarios y territoriales, su manipulación tiene mayor grado de dificultad, con lo que el proceso de entrenamiento va a requerir más atención y dedicación.

Siempre se debe trabajar con el gato doméstico sobre aquellas conductas que de antemano sepamos que las puede desempeñar sin dificultad, en la medida en que no se le puede obligar, tampoco se le puede imponer bruscamente que realice determinados comportamientos, ya que acabará desistiendo, incluso en casos más extremos se puede enfadar; por esa razón los expertos, para enseñar al gato determinados comportamientos, parten sobre la base de lo que denominan “moldeado de sus conductas instintivas”, más que de un adiestramiento propiamente dicho.

Lo ideal para enseñar al gato, es que el trabajo de educación se realice en breves periodos de tiempo, siempre anticipándonos a aquellas conductas que a ciencia cierta sabemos que el minino las va a poder realizar simplemente por pura rutina, y en caso de que el comportamiento sea satisfactorio, premiarlo por su buena colaboración.

El moldeado de sus conductas instintivas es la base para que sin imponerle órdenes podamos lograr que el felino puede aprender algunos trucos o simplemente que su comportamiento en el ámbito doméstico sea el deseado por su propietario. Seguidamente exponemos algunos ejemplos.

Enseñar al gato a permanecer en un determinado lugar

Si se desea que el gato se ubique en un determinado lugar, podremos conseguirlo con la ayuda del juego o facilitándolo alguna golosina de su agrado, con el tiempo podrá acudir a ese lugar simplemente si así se lo indicamos, ya que relacionará el ejercicio como algo placentero, además si se le premia por su buen comportamiento reforzaremos la conducta que pretendemos imponerlo; ahora bien, si se pretende enseñar al minino de forma brusca, obligándolo, conseguiremos el efecto contrario, es decir, que el gato se inhiba y deje de transitar por ese lugar.

Enseñar al gato a sentarse

Un gato puede aprende a sentarse mediante la orden del educador, para ello es necesario que el ejercicio se realice en un sitio cómodo para el propio animal, además hay que elegir el momento de la enseñanza, que será cuando tengamos la seguridad de que va a colaborar con el ejercicio, pues si se realiza cuando muestra poco interés no se conseguirá el efecto deseado. Si muestra colaboración, se puede empezar acariciándole, y con leves empujones sobre su lomo, ayudado con la mano del educador, podremos conseguir que acabe cediendo y permanezca sentado, el premio es fundamental para que relacione la conducta-premio, de esa manera en posteriores ejercicios podremos lograr el efecto deseado con una simple orden; también es muy relevante que las sesiones se realicen en breves periodos de tiempo, sin cansar al minino, de lo contrario acabará abandonando el lugar.

Las sesiones, si bien parten de dos premisas fundamentales, es decir, buen comportamiento lleva aparejado premio, son importantes sobre todo en un primer momento, que es cuando el gato debe aprender a relacionarlo, con posterioridad, han de ser intermitentes, es decir, una vez aprendido el truco, no siempre se debe recompensar, ya que el animal se centrará solo en la obtención del premio, olvidando en cierta medida lo que realmente debe hacer.

¿Cómo enseñar a un gato a utilizar el WC?

La utilización del retrete o inodoro de humanos por parte del gato doméstico es una práctica que en los últimos tiempos se ha puesto de moda, a parte de las ventajas que ofrece, menos trabajos relacionados con limpiezas del cajón arenero, ahorro en el coste que supone la adquisición del material, etc., sin duda ha contribuido a que muchas personas se decante por una enseñanza encaminada a que el minino evacue en el propio servicio destinado también a los otros miembros del hogar familiar.

El adiestramiento no ofrece mucha dificultad, consiste en poner el cajón arenero en un lugar cercano al sanitario, además debe estar a la misma altura que el retrete, con posterioridad y una vez que sepa evacuar en ese lugar, se cambiará de lugar, concretamente en el interior del sanitario. El siguiente paso consiste en sustituir la arena por agua, y poner una tapa de cartón con un orificio para que el animal pueda excretar sin mojarse, transcurrida dos semanas se puede retirar el cajón del interior del inodoro y sorprendentemente el gato realizará en ese lugar sus necesidades.

Otros modelos de educación

– Enseñar al gato a ir al baño de forma tradicional, es decir, utilizando el arenero.

– Educarle para que no arañe los muebles.

– Endeñar al juego.

– Ponerle un nombre y que obedezca.

En este post explicamos algunos consejos para enseñar al gato a la realización de estos ejercicios:

Foto: © Hemera Technologies

Se le puede enseñar otros tipos de comportamientos, rodar sobre sí mismo, dar la mano, en definitiva, todo depende de la paciencia de su cuidador y sabiendo en todo momento que son animales territoriales y solitarios, como mantuvimos con anterioridad, es necesario modelar su conducta y no imponer órdenes directas ni castigos.

La manipulación también juega un papel importante, sobre todo si se realiza a corta edad, sin duda influirá positivamente desde el punto de vista de sus socialización, también el propietario debe conocer su comportamiento biológico, saber qué conductas realiza de forma natural, muchas veces serán molestas, pero reprenderlo o castigarlo físicamente causará un efecto muy negativo en el animal, la mejor opción en estos casos es interrumpir su comportamiento, distraerlo para que de esa manera cese en su empeño sin que pueda relacionarlo como un castigo por mal comportamiento. Si la tarea resulta complicada para su cuidador, la mejor opción es corregir el mal comportamiento con la ayuda de un especialista en comportamiento felino.

En lo demás, teniendo en cuenta que los gatos han evolucionado desde el punto de vista de su adaptación al entorno doméstico, sus hábitos también se pueden considera en cierta medida modificados, por lo que de cara al aprendizaje ha de considerarse un avance muy positivo.

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