Artemia, información del género y la especie Artemia franciscana

Artemia en cautividad para alimento de peces
Artemias criadas en cautividad

Introducción al género Artemia y su clasificación

El género Artemia se integra en el subfilo Crustacea (Phylum Arthropoda), este a su vez se diferencia de otros artrópodos por la presencia de dos pares de antenas, un par de mandíbulas, dos pares de maxilas y un par de apéndices en cada segmento que conforma su cuerpo, siendo estos apéndices birrámidos, es decir, cuentan con dos ramas principales. En su mayoría, los crustáceos presentan entre 16 a 20 segmentos, siendo un mayor número de segmentos una característica primitiva mientras que una mayor tagmatización (función de metameros o segmentos en grupos funcionales) representa una condición evolucionada.

Este subfilo cuenta con aproximadamente 67.000 especies alrededor del mundo, las cuales son principalmente acuáticas, cuyos habitas abarcan desde el mar hasta los cuerpos de agua dulce, aunque también se aprecian algunos ejemplares terrestres, como es el caso de los Isópodos. El subfilo se encuentra dividido a su vez en seis clases, con un gran número de modelos estructurales, tallas, hábitats y modos de vida, algunos se encuentran altamente desarrollados y especializados, mientras que otros cuentan con una morfología de caracteres simples.

Entre las distintas clases de crustáceos, nos encontramos con la clase Branchiopoda, en su mayoría dulceacuícolas. Esta clase se caracteriza por la reducción de las primeras antenas y las segundas maxilas, así por presencia apéndices aplanados y foliares (filopodios), que representan los principales órganos respiratorios, también son usados para la filtración y la locomoción. Se reconocen tres órdenes de branquiópodos, donde cabe destacar al orden Anostraca, que destaca por no presenta exoesqueleto, es decir, carecen de un caparazón protector, así como de apéndices abdominales y por presentar antenas unirrámeas.

De los distintos representantes del orden Anostraca, nos encontramos con el género Artemia, un pequeño crustáceo filtrador, adaptado a habitas de altas concentraciones de salinidad, amplia distribución y gran importancia económica en la industria de acuicultura. A continuación, se profundizará en la información disponible sobre éste género de crustáceo.

Clasificación del género Artemia

Phylum: Arthropoda. Latreille, 1829

Subphylum: Crustacea. Brünnich, 1772

Clase: Branchiopoda. Latreille, 1817

Subclase: Sarsostraca. Tasch, 1969

Orden: Anostraca. Sars, 1867

Familia: Artemiidae. Grochowski, 1896

Género: Artemia. Leach, 1819

Características morfológicas de las artemias

Las artemias son pequeños crustáceos, con una longitud de 10 a 20 mm, los cuales presentan una cabeza formada por la tagmatización de cinco segmentos, en donde se aprecian un par de ojos compuestos, un par de antenas verdaderas (en machos modificados en apéndices prensiles) y un par de anténulas o antenas secundarias. El tórax se encuentra formado por once segmentos, cada uno con un filopodios; mientras que el abdomen se encuentra constituido por ocho segmentos sin apéndices. En los dos primeros segmentos del abdomen se encuentran los genitales, mientras que en el último segmento se aprecia el telson. Las artemias se consideran individuos filtradores, cuyas partículas alimenticias se encuentran en suspensión en su entorno.

El género Artemia cuenta con varias especies bisexuales agrupadas en: especies del Viejo Mundo y especies del Nuevo Mundo; así como poblaciones completamente partenogenéticas, restringidas solo al Viejo Mundo. Estas condiciones se excluyen entre sí, ya que no se han encontrado poblaciones que puedan presentar ambas formas.

Ambas poblaciones de artemias son capacees de producir dos tipos de huevos. El primero, tiene un desarrollo embrionario completo y al eclosionar se aprecia una larva nauplio (proceso ovovivíparo), mientras que el segundo, forma un quiste o huevo cístico, el cual es una estructura de protección cuando las condiciones ambientales no son aptas para el desarrollo completo del embrión, y que implica la interrupción del desarrollo embrionario, la expulsión del quiste y su futuro desarrollo cuando las condiciones sean aptas (proceso ovíparo). No obstante, aunque las condiciones ambientales mejoren, el quiste necesita de ser activado nuevamente para poder eclosionar.

Hábitat de la artemia

Las especies pertenecientes al género Artemia se encuentran adaptadas a entornos con condiciones de alta salinidad, desde lagos salados, salinas temporales o permanentes, en zonas costeras o continentales, normalmente siendo cuerpos de aguas someras. Los ejemplares de artemia se ven favorecidos en estas clases de entornos debido a la baja diversidad y redes tróficas simples, lo que les permite tener pocos competidores y depredadores. Cabe destacar, que no solo se encuentran adaptados a una salinidad determinada, sino a una composición química especifica.

Artemia es capaz de soportar estos ambientes hipersalinos gracias a su gran capacidad osmorreguladora, la cual viene dada por la excreción activa de sales por medio de los filopodios. Los ejemplares adultos de artemia absorben el agua de su entorno, los iones y fluidos son transportados hasta la hemolinfa en su interior, a la misma tasa de velocidad en que los fluidos del animal pasan a través de las membranas epiteliales del cuerpo hacia el ambiente. De esta manera su hemolinfa se mantiene hipotónica con respecto al ambiente. De igual manera, es sorprendente su capacidad de habitar en distintas composiciones iónicas.

En términos de temperatura, artemia puede desarrollarse entre 5 a 35º C, siendo su temperatura óptima entre los 25° y los 27° C.

Ciclo de vida de la artemia

La reproducción entre los ejemplares del género Artemia ocurre cuando estos alcanzan la madurez sexual en la etapa de adultez, en ese periodo los machos se aferran a las hembras por medio de sus apéndices cefálicos a la altura del útero, lo cual les permite llevar a cabo la fecundación. Tras la fecundación se lleva a cabo el desarrollo embrionario y la formación de la larva nauplio. Sí las condiciones son adversas, se inicia el proceso de enquistamiento y se detiene en la formación de la larva. En este caso, se liberan los quistes al ambiente, que al mejorar las condiciones externas se rehidratan, tomando una forma esférica y completando el desarrollo embrionario, aproximadamente en unas 36 horas.

Este primer estado larvario (nauplio) tiene una longitud de 400 a 500 micras, cuenta con tres pares de apéndices, un ocelo denominado ojo Nauplio y cuenta con reservas vitelinas que le dotan de un color anaranjado. Dado que su aparato digestivo aún no es funcional, este primer estado larval no se alimenta. Posteriormente, muda a un segundo estado larval, con un tamaño mayor, cuyo aparato digestivo ya es funcional y es capaz de alimentarse por filtración.

A partir de este segundo estado larval, los ejemplares continúan su crecimiento y sufren hasta 15 mudas en un periodo entre 1 a 3 semanas. En este proceso las características larvales son reemplazadas y comienzan apreciarse las diferencias entre sexo, dado que los machos desarrollan apéndices curvados y prensiles que las hembras no presentan. A esta altura, los filopodios están completamente formados y asumen su función locomotora. El ojo Nauplio es reemplazado por un par de ojos compuestos pedunculados y anténulas sensoriales.

En condiciones favorables, las especies de artemias pueden vivir varios meses, con altas tazas de reproducción cada cuatro días.

Artemia franciscana y su importancia en acuariofilia

La Artemia franciscana es considerada una de las especies comunes del género Artemia, se encuentra distribuida a lo largo del continente americano. Perteneciente a una población bisexual, los ejemplares adultos de Artemia franciscana pueden alcanzar una longitud promedio de 8 mm, presenta una alta tasa de crecimiento y tolera correctamente altas temperatura y rango de salinidad mayor que otras especies americanas (Artemia persimilis). Gracias a estas características, es considerada de gran importancia económica en los ámbitos de la acuicultura.

Cuenta con una gran demanda en la industria acuícola como alimento vivo en la cría de peces. En especial las larvas nauplios, quienes presentan un alto valor nutricional y son usadas como alimento para los estados larvales, juveniles o adultos de peces y camarones. Las larvas nauplios presenta el tamaño ideal para las primeras etapas de alimentación de los peces, cuentan con un elevado contenido proteico y de aminoácidos, y son poco propensas a presentar parásitos que puedan contaminar los cultivos y acuarios. Son de fácil disponibilidad considerando tres variables: cantidad, tiempo y costos. Gracias a las altas tasas reproductivas de Artemia franciscana, permiten la rápida producción de biomasa, cuyo coste tienen una importancia económica para el hombre.

No obstante, debido a su uso en la industria acuícola, se han registrado poblaciones de A. franciscana introducidas accidentalmente en aguas ibéricas, seguramente por el descarte de los quistes, lo que pone en peligro a las poblaciones de fauna local así como a las poblaciones de artemia que pudieran ser reemplazadas.

Bibliografía

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