
La crisis climática está alterando los ciclos biológicos presente en la naturaleza, pero no todas las especies están reaccionando de la misma manera. Un estudio científico, basado en el análisis de 363 especies diferentes de lepidópteros, ha revelado que el calentamiento global impacta de forma distinta en los insectos. Todo depende de un factor clave: si se trata de especies nocturnos o diurnas.
El conflicto entre la temperatura y la luz
El principal desafío al que se enfrentan estas especies es un desajuste ambiental. Aunque las temperaturas globales están subiendo, las horas de luz y oscuridad de cada estación siguen siendo las mismas. Este desfase obliga a los insectos a reajustar sus ciclos vitales, revelando dos estrategias de supervivencia muy diferentes:
Las mariposas (especies diurnas): Dependen directamente de la luz del sol para calentarse y poder volar. Al estar limitadas por las horas de luz diurna, el aumento de las temperaturas las está forzando a vivir más rápido, ya que sufren un desplazamiento en su calendario biológico. Los datos muestran que las mariposas han adelantado su pico de actividad en más de 7 días y, como consecuencia, la fase de vuelo -edad adulta- concluye antes.
Las polillas (especies nocturnas): No necesitan tomar el sol para regular su temperatura, sufren menos limitaciones y se adaptan mejor al calor ambiental. En contraste con las mariposas, las polillas tardan más en salir de sus crisálidas y comenzar a volar. Pero mantienen intacta la duración total de su temporada de vuelo en edad adulta.
| Grupo | Duración del periodo de vuelo | Desplazamiento del calendario biológico |
| Mariposas diurnas | Se ha acortado de forma significativa (se redujo en 7,7 días). | Se ha adelantado (alcanzan su pico 7,3 días antes y terminan su vuelo 7,9 días antes). |
| Especies Nocturnas (polillas) | No ha cambiado significativamente. | Se ha retrasado (inician su vuelo 2,1 días más tarde y alcanzan su pico 3,2 días más tarde). |
La geografía es importante
El estudio demuestra que la ubicación geográfica juega un papel fundamental. En latitudes más al norte, donde las condiciones climáticas son más extremas y la presencia de luz es variable, las mariposas sufren mayores alteraciones. Se ven obligadas a retrasar sus picos de mayor actividad para buscar mejores temperaturas. Por el contrario, la variación geográfica es indiferente en el caso de las polillas, ya que mantiene sus picos de vuelo en fechas similares sin importar si están en el norte o en el sur.
¿Por qué importa este desfase?
La alteración de estos patrones temporales puede generar lo que los científicos llaman una cascada de «desajustes ecológicos». En efecto, los lepidópteros son polinizadores cruciales y una de las fuentes de alimento principal para aves, murciélagos y otros insectos. Si las mariposas acortan su vida en casi 8 días y las polillas cambian sus fechas de aparición, se genera un efecto dominó: las flores podrían florecer cuando ya no hay mariposas para polinizarlas, o los depredadores podrían criar a sus polluelos en semanas donde su principal fuente de alimento aún no ha nacido.
Entender cómo reaccionan estos insectos es crucial para predecir y proteger el futuro de nuestros ecosistemas. La sincronización es la clave de innumerables interacciones ecológicas, desde la depredación hasta la polinización y la simbiosis.
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Referencias
Forsman, A., Karimi, B. & Franzén, M. Contrasting phenological shifts in diurnal and nocturnal Lepidoptera under climate change. Commun Biol 9, 538 (2026). https://doi.org/10.1038/s42003-026-10062-w





