Tropismos y nastias, qué son, diferencias y ejemplos

Cuadro explicativo sobre tropismos y nastias, con sus diferencias y ejemplos
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

Los seres vivos se diferencian de la materia inanimada debido a una serie de atributos comunes o características, una de ellas se refiere a la capacidad de respuesta o reacción ante los distintos tipos de estímulos del mundo exterior, la cual puede efectuarse de manera inmediata o prolongada y además esta puede desencadenar alguna acción motora, incluso en organismos vegetales que aparentemente son fijos a un sustrato, se presentan movimientos, que a pesar de que no realizan desplazamientos, algunos de sus órganos crecen o permiten un cambio en la orientación como una reacción ante un incentivo exógeno. Estos movimientos son los llamados tropismos y nastias, los cuales constituyen el eje de este artículo, enfatizando en la definición de ambos términos, sus diferencias y algunos ejemplos.

¿Qué son los tropismos y nastias?

Para enfatizar sobre estos dos procesos, los tropismos y nastias, es necesario iniciar definiendo cada uno de ellos; el primero, los tropismos son un tipo de movimiento que realizan algunos seres vivos sésiles en dirección a un estímulo procedente del exterior, este tipo de movimiento se caracteriza porque implica crecimiento en respuesta a la incitación exógena. La palabra tropismo tiene su génesis en el griego y surge de la fusión de dos términos “tropos” e “ismo”, cuya traducción es vuelta o girar y actividad o sistema, por lo que su significado etimológico sería girar en base a una actividad, es decir, un estímulo.

Los seres vivos que realizan tropismos y en los que está ampliamente utilizado el término son los vegetales, los cuales siguen una dirección de crecimiento y desarrollo como respuesta a la actividad externa; sin embargo, este tipo de movimiento también puede ser encontrado en otros seres vivos, un ejemplo de ello son los individuos incluidos dentro del reino Fungi (hongos). Es importante aclarar que en el caso de los animales, es menos común emplear esta palabra y es habitual referirse a los desplazamientos de estos seres como tactismo o taxias, ya que como se ha indicado se enfatiza en el movimiento, sin que ocurra crecimiento.

Los tropismos se desarrollan en base a la direccionalidad de las actividades o estímulos, denominándose ortotropismo, plagiotropismo o diatropismo, dependiendo si la respuesta ocurre en el mismo sentido, en dirección oblicua o perpendicular, respectivamente. En el primero mencionado (ortotropismo), también suele hablarse de tropismo positivo cuando el movimiento o crecimiento se dirige hacia el incentivo o negativo en caso contrario.

Con respecto a las nastias, las podemos definir como los movimientos que realizan los vegetales o de alguno de sus órganos en relación a estímulos ambientales no direccionales, como pueden ser un golpe, la reacción a algún contacto o evento como una sacudida, entre otros.

Diferencias entre tropismos y nastias

A pesar de que los tropismos y nastias se refieren a las respuestas que se realizan frente a estímulos exógenos, se presentan diferencias entre ellos, las cuales se enuncian a continuación:

Crecimiento

La primera diferencia entre tropismos y nastias tiene relación con la presencia o ausencia de crecimiento durante la realización de movimiento, ya que mientras en los primeros se produce un crecimiento siguiendo un sentido o dirección en base al incentivo, actividad o estímulo; en los segundos no se genera ningún crecimiento. El crecimiento en los tropismos también se ve afectado por la dirección de la incitación estimulante, mientras que en las nastias la dirección del estímulo no influye en él.

Velocidad y duración

Los tropismos y nastias también presentan discrepancias en cuanto a la velocidad, los tropismos implican respuestas que se producen de forma más prolongada; por su parte las nastias generalmente se refieren a movimientos súbitos y de rapidez, que perduran también en un tiempo menor.

Permanencia

Los tropismos, a su vez, poseen como peculiaridad que son parcialmente irreversibles, es decir, que después que se produce el crecimiento ante el estímulo no se puede volver a la forma inicial de la planta o el órgano implicado, mientras que en las nastias los movimientos son temporales o reversibles.

Ejemplos de tropismos y nastias

Existen diferentes tipos de tropismos y nastias, nombrados de acuerdo a la procedencia del estímulo ambiental, así, en los primeros se pueden encontrar principalmente los que dependen de la luz solar, la gravedad, algún componente de naturaleza química o mecánica, del potencial hídrico, así como también de la temperatura, llamados fototropismo, gravitropismo, quimiotropismo, tigmotropismo, hidrotropismo y termotropismo, respectivamente. Entre las nastias tenemos las nictinastias, seismonastias, quimionastias, gravinastias, dependiendo si se trata de transiciones entre la luz y oscuridad, tacto, químicos o la gravedad, respectivamente. Para una mejor comprensión de tropismos y nastias tenemos los siguientes ejemplos:

Un ejemplo de tropismos se observa en las plantas enredaderas o con zarcillos, las cuales poseen tigmotropismo positivo, ya que el crecimiento de tallos y zarcillos sigue el sentido de ubicación de algún soporte u objeto cercano para enrollarse en ellos y que les sirva de sostén. Los tropismos también se encuentran presentes en otros órganos como las raíces, en este caso la elongación de las mismas persigue la dirección del estímulo de atracción gravitatoria (gravitropismo o geotropimos positivo), mientras que los tallos y demás órganos aéreos se da lo contrario (gravitropismo negativo).

En el caso de las nastias, se pueden mencionar muchos árboles tropicales, más específicamente en leguminosas, que disponen de aberturas y plegamientos, tanto de las láminas foliares como de los foliolos, durante los periodos de luz y oscuridad, respectivamente. Estos movimientos son del tipo nictinastias y se presentan gracias a un órgano llamado pulvínolo ubicado en la base de las hojas, en la corteza de esta zona se encuentran células motoras que cambian de tamaño y turgencia mientras se ejecuta el movimiento.

Otro tipo de nastias, en este caso, las seismonastias, la encontramos por ejemplo en las hojas de la leguminosa Mimosa púdica, que aparte de presentar nictinastia, sus láminas foliares también se cierran de forma rápida ante estimulantes como el tacto, electricidad, algún efecto mecánico o de naturaleza química, y pueden volver a su posición inicial en un lapso aproximado de 15 minutos.

Referencias

  • Ferraroto, M. & Jáuregui, D. (2008).
  • Gilroy, S. (2008).
  • Izzo, L. & Aronne, G. (2021).
  • Kanda, S. (1915).
  • Mancipe. D. (2016).
  • Raya, J. (2003).
  • Sotelo,A. (2015).

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *