Territorialidad animal, territorialismo en ecología y etología

Territorialidad animal


Para hablar y comprender la territorialidad animal, debemos conocer el origen etimológico de la palabra territorio, la cual proviene del latín territorium, que a su vez se deriva de la palabra terra que significa tierra. Con este significado, los investigadores que estudiaban la conducta animal le fueron dando forma al concepto de territorialidad.

La territorialidad animal se define como la interacción tanto intra como inter específica para la demarcación de un espacio físico, el cual defenderán, bien sea de manera individual o colectiva en pro de obtener beneficios de este. La búsqueda y control del espacio físico en la naturaleza por parte de uno o varios individuos que pertenecen a la misma o diferentes especies, resulta un factor clave para el mantenimiento, desarrollo y reproducción de los mismos.

La territorialidad animal se ejerce tanto en espacios acuáticos como terrestres, y el modo en que realizan esta actividad va a depender de los mecanismos o métodos de cada especie en particular.

Importancia de la territorialidad animal

La importancia de la territorialidad animal radica en que los espacios escogidos por algún individuo tienen los elementos necesarios para la supervivencia, entre estos elementos están los alimentos, agua, refugios y reúnen las condiciones adecuadas para su reproducción. Además, la competencia por estos espacios va a establecer un orden a través de la jerarquía que cada organismo se ha ganado y con el cual reclamará su derecho a obtener los beneficios que el territorio le proporcione.

Otro factor importante de la territorialidad animal es el tamaño del espacio en que los animales realizan sus actividades, el tamaño de este espacio dependerá de la forma en que viva el organismo, bien sea de manera solitaria o en manada y la habilidad que estos posean para defenderla.

Mecanismos de marcaje del territorio animal

La delimitación del espacio físico por parte de los animales, va a depender de varios factores como la habilidad que tengan estos para defender el territorio conquistado, la cantidad de energía que deba ser empleada para dicha defensa, así como el beneficio que puedan obtener para compensar el gasto energético realizado. De igual manera para lograr el marcaje o delimitación de los territorios, los animales utilizan diferentes mecanismos y así evitar en lo máximo posible confrontaciones directas que conllevan a un gasto energético extra. Entre los mecanismos utilizados están los siguientes:

Demarcación olfativa

Muchos animales utilizan señales con un olor intenso para marcar su territorio, para ello suelen utilizar sus propias excretas, tanto orinas como heces, esparciéndolos por diferentes puntos y así ir delimitando su territorio. De esta forma, si algún otro animal llega a estos espacios, tendrá en cuenta que éste ya se encuentra ocupado y debe marcharse o de lo contrario luchar por él. También existen animales que poseen glándulas especializadas para secretar sustancias, con la cual permiten comunicarse y delimitar su espacio, tal es el caso de los prosimios habitantes de Madagascar como el lémur pardo Eulemur fulvus.

Demarcación visual

Otra forma que se presenta la territorialidad animal es a través de la demarcación visual, la cual es muy común en los hábitats acuáticos, sobre todo se puede observar en los peces que emiten una coloración intensa, con la cual advierten a la competencia de su presencia y dominio en el territorio. Otros animales terrestres como los osos pueden realizar marcas en los árboles para advertir del espacio que está bajo su control.

Demarcación auditiva

En este tipo de demarcación, los sonidos son de vital importancia para establecer un perímetro del espacio utilizado por el animal. Esta demarcación se hace presente sobre todo en épocas de apareamiento, donde los individuos emiten sonidos para atraer al sexo opuesto. También se da el caso en que los sonidos sirven para comunicarse y ahuyentar a la posible competencia.

Defensa de la territorialidad animal

Tal como se explicó la demarcación del espacio en el apartado anterior, la defensa del territorio ocurre de manera similar en los animales. En muchos casos la delimitación del espacio sirve a su vez como mecanismo de defensa, como en aquellos que delimitan el espacio a través de la emisión de colores intensos, en ocasiones estos colores son señales de peligrosidad que hacen huir a posibles competidores y depredadores. De la misma manera sucede con la demarcación auditiva, la cual también puede ser usada como arma defensiva contra posibles atacantes, tanto de la misma como de diferentes especies.

La territorialidad animal puede ser defendida de manera individual o grupal, la defensa individual del territorio se da sobre todo en épocas de apareamientos. Hay organismos que pueden convivir juntos, pero cuando llega la época reproductiva se dan luchas por tener los mejores espacios y controlar el territorio en donde crecerá su descendencia.

La defensa grupal la realizan las manadas que comparten un territorio en común, el espacio defendido les proporciona los requerimientos suficientes para mantenerlos unidos, en este caso el territorio defendido suele ser más amplio, por lo que realizan un despliegue organizado donde cada uno de los integrantes de la manada tiene su función.

Autores consultados

  • Aceves, F. (1997)
  • García-González, F.; Ornosa, C. (1999)
  • Gómez-Ortiz, Y.; Moreno, C. (2017)
  • Rifá, H. (1988)
  • Silva, J. (1997)

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