Artrosis en gatos, desafíos para su detección y manejo

Artrosis en gatos

La artrosis en gatos es una enfermedad degenerativa del cartílago articular frecuente en animales adultos, mostrando su mayor incidencia en individuos gerontes a partir de los 10 años.

Al igual que en perros (en este enlace puedes acceder a la artrosis en cánidos), su desarrollo puede producir dolor y deformación en la articulación afectada, así como cambios en la marcha en mayor o menor grado.

Pero debido a la naturaleza de la especie los signos de dolor o incomodidad pueden permanecer ocultos, el diagnóstico y tratamiento de la artrosis en gatos pueden convertirse así en un verdadero desafío.

Desarrollo de artrosis

Como hemos mencionado, la artrosis se define como una enfermedad de tipo no inflamatoria y degenerativa del cartílago articular.

Al igual que en otras especies, el desarrollo de artrosis en gatos tiene un curso prolongado e insidioso. Los cambios en el cartílago comienzan generalmente a edades más tempranas, como resultado de diversos tipos de agresiones que no fueron atendidas en su debido tiempo y forma. Con el tiempo, el cartílago dañado se acompaña de cambios estructurales irreversibles y de una inestabilidad en la articulación afectada característica del proceso artrósico.

Causas de artrosis en gatos

El origen y desarrollo de la artrosis en gatos tiene un comportamiento similar al estudiado en perros.

Si bien el deterioro del cartílago de tipo senil -que es característico en los humanos- es posible en animales, no representa la forma más frecuente de artrosis en las especies domésticas. De todas maneras, aunque el proceso degenerativo comienza en el animal adulto joven, las manifestaciones debidas a dolor o incomodidad articular aparecen en forma tardía.

Las causas mejor estudiadas de artrosis en gatos se pueden dividir en factores genéticos y adquiridos.

Entre los factores genéticos se destacan las alteraciones del desarrollo que ciertas razas están predispuestas a sufrir, como es el caso de la displasia de cadera en gatos persas y siameses (Accede a la ficha del gato siamés). Estas alteraciones causan una inestabilidad en la articulación afectada que, de no ser manejada precozmente, incrementa el riesgo de aparición de enfermedad degenerativa.

Las causas adquiridas de artrosis en gatos son igualmente similares a las estudiadas en perros e incluyen los microtraumatismos articulares repetidos, así como las fracturas o esfuerzos articulares mal curados.

La obesidad es también considerada dentro del desarrollo de artrosis en gatos, ya sea como causa o como factor agravante.

Signos de artrosis en gatos

Como hemos anticipado, las manifestaciones de dolor o incomodidad articular en gatos son difíciles de advertir debido al comportamiento natural de la especie. Dentro de su mecanismo innato de supervivencia se encuentra el ocultar cualquier manifestación de dolor, sorteando las diferentes situaciones que puedan poner en peligro su vida. Este comportamiento determinó a su vez que la degeneración articular en los gatos no fuese tan advertida y estudiada por los veterinarios como lo fue con los perros.

Pese a todo lo anterior, existen ciertos signos y cambios de comportamiento que podrán alertarnos y llevarnos a sospechar de un proceso doloroso en la articulación.

Entre los más importantes se encuentran:

– Movilidad reducida: se resiste a saltar o lo hace con menos frecuencia; presenta dificultad para subir/ bajar escaleras, usar la bandeja sanitaria o entrar en su caja de transporte; muestra dificultad para incorporarse luego de haber estado recostado por un tiempo.

– Menor actividad: pasa más tiempo descansando, muestra menor interés en la exploración o juego.

– Cambios en la conducta de acicalamiento: utiliza menos tiempo para el aseo, lo que se manifiesta por un pelo seco y sin brillo; manifiesta un acicalamiento excesivo en las articulaciones afectadas.

– Cambios temperamentales: se muestra más reactivo e irritable a las caricias, se mantiene aislado y rechaza la compañía de personas u otros animales.

Recursos diagnósticos en el consultorio

Además de los signos mencionados -que serán advertidos principalmente por el propietario del animal-, existen otros recursos que podrán aproximarnos a un diagnóstico más certero de artrosis en gatos.

Durante la examinación del animal en el consultorio veterinario podrán manifestarse posturas o expresiones indicativas de dolor o incomodidad articular. El gato podrá vocalizar o rechazar las maniobras durante la exploración de las partes afectadas. Se mostrará a su vez irritable y poco colaborativo.

Aunque estas y otras conductas pueden ser propias de la indocilidad de la especie, la observación radiográfica de los cambios articulares así como otros métodos complementarios podrán ayudarnos a confirmar la sospecha.

Las articulaciones más comúnmente afectadas por artrosis en gatos se ubican en las extremidades: hombros, cadera, codos, rodillas y tobillos.

Abordaje terapéutico

El abordaje terapéutico de la artrosis en gatos incluye diferentes tópicos.

Además del manejo farmacológico y el soporte nutricional, las distintas medidas para la adecuación del ambiente en el que se mueve son en extremo importantes para mejorar su calidad de vida.

Los gatos ya ancianos y con artrosis disfrutarán de camas hechas con telas suaves y confortables, las cuales a su vez deberán estar ubicadas en lugares de la casa que sean cálidos y seguros.

Las superficies por las que deambulen deberán ser idealmente de material antideslizante. Se evitará el uso escalones o elementos colocados en altura.

Se deberá facilitar el acceso a bandejas sanitarias, comederos y bebederos.

Resulta también de gran utilidad en estos animales asistir su acicalamiento, incluyendo el corte asiduo de uñas ya que su uso y desgaste natural se encuentra limitado.

La terapia farmacológica incluirá antiinflamatorios de uso específico para el control del dolor crónico en gatos, los cuales serán administrados bajo supervisión profesional permanente. Podrá recurrirse también a los tratamientos complementarios de la medicina veterinaria como la fisioterapia y la acupuntura.

El manejo nutricional por su parte estará dirigido a disminuir y controlar el sobrepeso del animal, ya que la obesidad puede tanto iniciar como agravar un cuadro de artrosis. Por otro lado, existen también infinidad de suplementos dietarios con función antiinflamatoria y protectores articulares disponibles para su uso en gatos. Si bien en instancias avanzadas de la enfermedad su beneficio puede resultar incierto, son productos seguros que servirán siempre como adyuvantes nobles en el manejo de artrosis en gatos.

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