Mastín tibetano (dogo del Tibet): conoce al perro más costoso del mundo

Mastín tibetano, dogo del Tíbet
Mastín tibetano, dogo del Tíbet

También conocido como dogo del Tíbet, mastín tibetano es el moloso del continente de Asia que más dinero exige que desembolses cuando vayas a comprar un perro. Se trata de un can tan exclusivo que es bastante difícil que circulen en países que sean asiáticos.

Se carece de un registro que indique el momento preciso en que esta raza comenzó a caminar por el planeta. Sin embargo, hay fuertes creencias de que fue en el año 8.000 aC que ello ocurrió, lo que convertiría al mastín tibetano en uno de los primeros perros que habitaron este mundo.

El primer uso que se conoce del mastín tibetano es el de pastoreo, tarea que se le asignó en el Himalaya para ayudar a los nómadas a vigilar y transportar a sus animales. Más adelante fue el guardián predilecto de los monasterios tibetanos. De acuerdo al legado escrito que dejó Marco Polo, también se lo utilizó como perros para asistir en las luchas de guerra.

Si no hubiera sido por un ejemplar del mastín tibetano que se le envió a la reina Victoria de Inglaterra, esta raza no habría cruzado el límite de China en nuestros tiempos y hoy solo lo conoceríamos por fotos.

Aspecto físico del dogo del Tíbet

El peso del dogo del Tíbet promedia los 70 kg, por lo que resulta ser bastante más grande que un perro promedio. Sus grandes huesos le brindan un porte realmente contundente y un andar orgulloso que lo convierte en un perro lleno de majestuosidad. El tamaño del cuerpo del mastín tibetano incide en su propio desarrollo, ya que se han llegado a registrar ejemplares que demoran hasta cuatro años para alcanzar el tamaño que conservará toda su vida.

El dogo del Tíbet o mastín tibetano es dueño de un cuerpo musculado y muy fuerte que se sostiene sobre patas largas y es rematado por una cola que se arquea sobre la espalda y permite que sus flecos caigan con gracia.

Los ojos del mastín tibetano son marrones y expresan muchas emociones desde su colosal cabeza de orejas en forma de triángulo y hocico cuadrado.

Podríamos hacer un capítulo aparte con el pelo del mastín tibetano, ya que tiene dos particularidades que hacen que su dueño sea un perro muy poco usual. En primer lugar, el dogo del Tíbet cuenta con dos capas de pelo para la protección de su cuerpo de las inclemencias del clima, mientras que la segunda es que la calidad del pelo afecta en el precio en el que se podrá vender el ejemplar de esta raza. En lo referente a los colores, los que se aceptan son el negro, el negro con rojo, el rojizo, el chocolate y el gris con dorado.

Personalidad del mastín tibetano

Se trata de un perro con un carácter calmo y solemne, pero la fidelidad que le debe a su amo puede sacar lo peor de sí en caso de ser necesario. Es decir, no debemos creer que su modo de ser apacible es signo de indiferencia.

El perro dogo del Tíbet tiene una inteligencia y valentía que le permite tomar decisiones que lo convierten en un animal independiente.

Con los extraños es un tanto tímido al principio, algo que es el legado de pertenecer a una raza antigua. Es muy importante tener esto en cuenta cuando recibimos visitas, ya que el hermoso aspecto del perro despertará el impulso de los visitantes de lanzarse encima de este y acariciarlo, algo que puede no ser muy bien recibido por parte del reservado mastín tibetano, quien desconfiará y hasta puede llegar a mostrarse hostil.

El rol de la educación

Este es uno de los tipos de perros que no pueden crecer sin ser estrictamente educado, pero siempre con una cariñosa firmeza. Si dejamos que el dogo del Tíbet crezca sin ser educado, tendremos como resultado a una mascota que no podremos poner en contacto con otras mascotas de la casa ni tampoco podremos dejar que interactúe con nuestros invitados a casa, ya que no solo será obstinado como ningún perro, sino que también será agresivo.

Fuertes pautas de conducta marcadas a tiempo y con amor, te asegurarán tener la mascota por la que has pagado tanto dinero.

Salud y cuidados del mastín tibetano

Como carta de presentación a sus cuidados, diremos que el preferido del Tíbet puede llegar a vivir hasta quince años, lo que nos da la pauta de una salud sólida y resistente.

El cuidado al que más énfasis debemos poner es al espacio en el que vivirá. Este no es un perro para apartamentos, ya que su gran tamaño le hace necesitar de un buen jardín del cual disponer todo el día y de un paseo tranquilo por día.

Como problema típico de la raza, diremos que el mastín tibetano desarrolla problemas óseos con la edad, por lo que el movimiento diario y sin apuro es fundamental.

Tolera muy bien los extremos de temperatura y las condiciones extremas de clima, como son la sequía y la humedad.

En conclusión

Disfrutarás de tu exótico perro mastín tibetano por muchos años si es que sabes dominarlo y si le provees el espacio adecuado para que se mueva libremente.

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