Boa constrictor, popular serpiente mascota

Boa constrictor
© Paradais Sphynx

Distribución geográfica

La Boa constrictor es oriunda de América Central y del Sur.

Características y descripción

Existen numerosas subespeces de Boa constrictor, los ejemplares varían en función de sus coloridos: oscuros, asalmonados, claros, etc., y también desde la longitud total que pueden alcanzar en edad adulta, desde 1 a 4 metros, incluso algunos ejemplares pueden alcanzar mayores longitudes. Son serpientes que se caracterizan en poseer determinadas marcas en su cuerpo, dibujos que se asemejan a una “silla de montar”, sobre un fondo de tonalidad más clara, su cola pueden ser del color del cuerpo, también puede presentar una coloración diferente del resto del cuerpo (rojiza), sobre todo los ejemplares de menor edad. Mantienen unas marcas oscuras detrás de sus ojos

Hábitos y alimentación

No son peligrosas para el ser humano, aunque en cautiverio hay que extremar precauciones para evitar mordeduras si son manipuladas erróneamente o si se les priva de su ambiente habitual. Matan a sus presas por constricción, incluso pueden digerir mamíferos que alcancen buenas proporciones, entre sus presas preferidad destacan las ratas, zarigüeyas, ardillas, etc. Presentan actividad crepuscular y nocturna, durante el día duermen entre malezas o vegetación. Son reptiles solitarios que suelen habitar en zonas cercanas al agua, aunque también viven en terrenos más áridos.

Cuidados como mascota o animal doméstico de la Boa constrictor

Son serpientes corpulentas por esa razón el terrario debe ser lo suficientemente espacioso para que la boa pueda ejercitarse holgadamente. En el interior del terrario es necesario poner estanterías, ramas o otros elementos, de esa manera el animal puede descansar cómodamente. La temperatura ambiental debe estar entre los 26 a 32 ºC, que se puede conseguir con facilidad gracias a focos o calentadores de fácil adquisición en tiendas especializadas en reptiles; por las noches la temperatura debe bajar hasta los 20 ºC. Para que la Boa constrictor esté en óptimas condiciones de hidratación es necesario pulverizaciones regulares con agua templada, también se hace imprescindible disponer de un cuenco con agua, asegurándonos de que el reptil pueda bañarse.

En cautiverio se alimentan de pequeños mamíferos, ratas, cobayas, conejos, aunque los ejemplares jóvenes ha de proporcionarse presas fáciles de digerir: hámster, pollitos, ratones…

Es importante una manipulación a edad temprana, sacarla durante 15 a 20 minutos del terrario, todo ello posibilita una mejor socialización y disminuye la agresividad en el propio animal.

Disponer de una Boa constrictor no ofrece dificultades, no obstante, es preciso cerciorarse sobre la documentación requerida para su tenencia, ya que son animales incluidos en CITES.

Reproducción

Los ejemplares son adultos sexualmente a partir de los tres años, el promedio de gestación es variable, aunque la media oscila en unos cuatro meses. Paren crías vivas que suelen medir unos 40 cm de longitud. El promedio de ejemplares tras el parto es de entre 15 – 60 crías.

Peligrosidad

No son serpientes venenosas, por lo que no presentan alta peligrosidad para el hombre.

Otras denominaciones

Reciben múltiples denominaciones según el país de procedencia, por ejemplo: mantona, jiboia, mazacuata.

Taxonomía

Reino: Animalia, seres vivos no fotosintéticos con capacidad de movimientos.

Subreino: Eumetazoa, presentan tejidos y órganos.

Filo: Chordata, cordados.

Subfilo: Vertebrata, con esqueleto interno.

Clase: Reptilia, vertebrados recubiertos de escamas. Sauropsida, saurópsidos, denominación moderna.

Subclase: Diapsida, diápsidos, presentan dos fosas o fenestras en los laterales del cráneo.

Infraclase: Lepidosauromorpha, lepidosauromorfos, vertebrados amniotas.

Superoden: Lepidosauria, lepidosaurios.

Orden: Squamata, escamosos.

Suborden: Serpentes, serpientes.

Infraorden: Alethinophidia, aletinofidios.

Familia: Boidae, boidos.

Subfamilia: boinae.

Género:  Boa.

Especie: Boa constrictor.

Subespecies:

  • Boa constrictor amarali
  • B. c. constrictor
  • B. c. imperator
  • B. c. longicauda
  • B. c. melanogaster
  • B. c. nebulosa
  • B. c. occidentalis
  • B. c. orophias
  • B. C. ortonii
  • B. C. Sabogae

Vídeo Boa constrictor

Comentarios

Una respuesta a «Boa constrictor, popular serpiente mascota»

  1. Néstor Sánchez

    Los representantes de la familia boidae americanos, son reptiles muy apreciados como mascotas debido a que algunos presentan coloridos muy llamativos o pueden alcanzar grandes tamaños. Boa constrictor se caracteriza por poseer una amplia distribución desde el Norte de México hasta Argentina. Debido a la amplia distribución que posee, se han definido varias subespecies, algunas de las cuales pueden constituir especies diferentes. Algunos ejemplares registrados en la naturaleza pueden sobrepasar fácilmente los cuatro metros de longitud total y su peso puede sobrepasar los 80 kilogramos, por lo que constituyen serpientes bastante robustas.
    El tamaño que alcanzan estos reptiles cuando son mantenidos en cautiverio puede llegar a representar un gran problema para sus dueños, ya que inevitablemente se convierte en un animal sumamente peligroso, especialmente para los niños y mascotas. En muchas ocasiones, los animales muy grandes son liberados en la naturaleza, en áreas donde no son típicas, convirtiéndose en un problema para la biodiversidad local. Estas serpientes pueden ocupar muchos tipos de bosques y ambientes abiertos. También pueden ocupar microhábitats arbóreos y terrestres y zonas inundables. Cuando se sienten amenazadas, pueden emitir un fuerte bufido o siseo para evadir a algún atacante o depredador. Cuando son manipuladas, también pueden liberar un fuerte olor repugnatorio a partir de glándulas presentes en la cloaca. Aunque no son animales venenosos, las mordidas de las boas suelen ser peligrosas, ya que pueden causar laceraciones profundas con sus dientes y además poseen muchas bacterias en la boca que facilitan que las heridas se infecten con rapidez. Algunos datos reproductivos adicionales indican que algunas poblaciones pueden reproducirse por partenogénesis.

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