Corzo – Capreolus capreolus, información y características

Corzo, Capreolus capreolus
Corzo, Capreolus capreolus
Tomasz Góralski/CC BY 2.0

Taxonomía de Capreolus capreolus

El corzo es un animal que pertenece al filo Chordata, clase Mammalia, orden Artiodactyla, familia Cervidae, género Capreolus, especie Capreolus capreolus, descrita por primera vez por Linnaeus en 1758. El género incluye solo 2 especies vivientes (Capreolus capreolus y Capreolus pygargus), y se conocen 4 subespecies en base a caracteres morfológicos y de distribución geográfica, las cuales son: C. capreolus canus, C. capreolus capreolus, C. capreolus caucasicus y C. capreolus italicus.

Otros nombres con los que se le conoce a C. capreolus: corzo, Roe deer, Cabirol, Orkatza, Reh, Chevreuil, Corço.

Caracteres morfológicos y comportamiento del corzo

Capreolus capreolus es el cérvido de menor tamaño, capaz de alcanzar apenas 116 cm de longitud y una altura de la cruz de 71 cm aproximadamente. El corzo posee una coloración de su pelaje de manera uniforme, en tonalidades entre pardas y grisáceas, a excepción de los juveniles que presentan manchas negras y blancas en su cuerpo que desaparecen aproximadamente a los dos meses de nacidos. Una característica resaltante de su especie es la presencia de unos cuernos con tres puntas que se distinguen fácilmente de los de otros ciervos y los cuales van mudando cada año.

El corzo posee un ligero dimorfismo sexual, los machos son un poco más pesados que las hembras, así, el peso de los machos oscila entre 16 y 30 Kg, mientras que el de las hembras está entre 13 y 25 Kg. Además de las diferencias mencionadas en cuanto al peso, esta especie muestra diferencias en su casco anal o parte trasera, en ambos sexos es de color blanco, pero el de los machos se dispone en forma de riñón y el de las hembras forma de un corazón invertido. Otra característica importante es que solo los machos poseen cuernos.

Los cérvidos machos de esta especie suelen ser territoriales y bastante agresivos, sobre todo durante la etapa reproductiva, después de la cual son capaces incluso de tolerar la presencia de sus ciervos vecinos. Capreolus capreolus marca su territorio frotando la cabeza y los cuernos (donde tienen las glándulas) contra las ramas y las plantas, también con sus patas escarban el suelo, además con el sonido que emiten defienden su terreno. Los machos son solitarios, por su parte las hembras, suelen acompañarse de sus crías.

Los animales que depredan al corzo incluyen aves, como el águila real (Aguila chrvsaetos) y mamíferos como el zorro (Vulpes vulpes), el lobo (Canis lupus) y el gato montés (Felis sylvestris).

Distribución y hábitat

Distribución del Corzo, Capreolus capreolus
Distribución de Capreolus capreolus

El corzo se encuentra distribuido en Europa y Asia, habitando todo tipo de bosques, de preferencia con abundante vegetación y agua que le sirva de alimento y refugio. Este cérvido además es adaptable a diversos ambientes entre los que se incluyen los ocupados por el hombre, como las zonas de cultivo.

El rango altitudinal en el que estos mamíferos está presente es variado y puede oscilar entre 300 y 1600 metros sobre el nivel del mar.

Alimentación de Capreolus capreolus

A pesar de ser el cérvido de menor tamaño, el corzo posee un metabolismo alto con elevada demanda nutricional, razón por la cual, ameritan ingerir gran cantidad de alimento, se ha documentado que incluso pueden alimentarse hasta 14 veces por día y que las preferencias de la dieta están relacionadas con los aportes nutritivos, la cantidad de agua y la facilidad de digestión. Otros factores como el tipo de hábitat en el que se encuentre, el período del año, así como la edad, sexo y comportamiento del animal también influyen en la variedad. De esta manera, su alimentación es bastante diversa en cuanto a especies vegetales y partes de la planta consumida.

La dieta del corzo está compuesta mayormente por plantas leñosas que por las herbáceas, y por las especies vegetales jóvenes que por las viejas. En la época de otoño e invierno prefieren las bellotas (Quercus sp.)

Reproducción del corzo

Capreolus capreolus es un mamífero monógamo, sin embargo en poblaciones con gran cantidad de ejemplares los machos podrían comportarse como polígamos. Hay presencia de un acto de cortejo, en el que inicialmente la hembra con intención de reproducirse deja un rastro que el macho persigue y luego que la encuentra corre en círculos alrededor de ella hasta hacerse más cerrados y se efectúe la reproducción. El macho también puede correr formando ochos en torno a la hembra.

El período de gestación del corzo dura 300 días (10 meses) y comprende una etapa de retraso en el desarrollo del embrión, que se conoce con el nombre de diapausa embrionaria de 170 días y que favorece que la hembra se encuentre en condiciones óptimas para la gestación y el nacimiento de las crías. La otra etapa es la de verdadera gestación, esta se realiza en 130 días, período después del cual las hembras dan a luz a 1 o 2 corcinos que pueden pesar entre 900 y 1700 g, dependiendo de las condiciones climáticas. También se han reportado partos de trillizos.

El corzo lleva a cabo un cuidado parental de alrededor de un año, que es realizado por la hembra. Las crías poseen una conducta antipredatoria que se caracteriza por permanecer resguardadas en su refugio sin moverse cuando se sienten amenazadas, la hembra coloca a sus corcinos en refugios individuales.

Vulnerabilidad y principales amenazas

El ciervo Capreolus capreolus se encuentra clasificado como “Preocupación menor” de acuerdo a la lista del libro rojo del IUCN del año 2016, debido principalmente a la amplia distribución y a las grandes densidades poblacionales que esta especie posee en las zonas geográficas que ocupa. Su principal amenaza es el hombre, al cazarlo, alterarle su hogar y atropellarlo accidentalmente en las carreteras. Además de retirarlo de su hábitat para introducirlo en otras zonas, lo que afecta la estructura genética de las distintas poblaciones de corzo.

Otras amenazas para estos mamíferos incluyen las enfermedades, los depredadores que posee, así como las condiciones climáticas y ambientales.

Referencias

– De la Torre, J. (2003)
– Delibes, J. (1996)
– Krasnov, V.; Shelest, Z.; Boiko, S.; Gulik, I.; Sueniawski, W. (2015)
– Lovari, S.; Herrero, J.; Masseti, M.; Ambarli, H.; Lorenzini, R.; Giannatos, G. (2016)
– Mateos, P. (2011)

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