Mixomatosis: origen y situación actual de la enfermedad en conejos

Mixomatosis en conejos
Mixomatosis en conejos

La falta de conciencia en el manejo y la reproducción de las especies por parte del hombre, trae sin duda numerosos disturbios de gran impacto ambiental. En ese marco, la emergencia y difusión de la mixomatosis en los conejos representa un claro ejemplo de manipulación desmedida.

Describiremos el origen y desarrollo de la mixomatosis en los conejos, así como las medidas precautorias que buscan evitar su crecimiento y propagación.

Distribución del conejo y origen de la enfermedad

El conejo común o europeo (Oryctolagus cuniculus) es un mamífero lagomorfo perteneciente a la familia de los lepóridos. Esta familia incluye otros géneros de conejos y liebres, siendo la variedad europea la única que resultó domesticada, dando origen a diferentes razas.

Aunque su estado de conservación en la naturaleza lo reconoce actualmente como especie casi amenazada, el conejo europeo es todavía la variedad más difundida en el mundo.

Originalmente, la distribución y reproducción del conejo ocurría en estado salvaje en los bosques y extensos matorrales de la región suroccidental de Europa y septentrional de África. La caza y reproducción para la obtención de carne y pelo, fueron los atractivos que convirtieron al conejo europeo en una especie introducida para diferentes países.

Actualmente, su expansión abarca el resto de Europa, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Chile y Argentina.

Origen de la mixomatosis

La introducción y comportamiento del conejo en estado silvestre han causado numerosos desequilibrios, alterando el ecosistema natural de muchas especies nativas.

Debido a la gravedad de su impacto ambiental, la Unión Internacional para la Conservación de la Natutraleza (UICN) lo incluye hoy en la lista de las cien especies invasoras más dañinas del mundo.

Los conejos compiten por comida y refugio, disminuyendo la oferta de plantas y animales para los restantes eslabones de la cadena alimenticia. A su vez, su erosivo mecanismo de alimentación termina destruyendo el hábitat natural de muchos animales de menor talla, haciendo peligrar su supervivencia.

Fueron muchos los factores que contribuyeron a la expansión y crecimiento de esta especie, la cual durante el 1900 ya era considerada una plaga. Ante la falta o escasez de predadores naturales, los científicos europeos intentaron por años encontrar la solución a este desequilibrio.

A mediados del 1900, el médico francés Paul-Félix Armand-Delille logró reducir por primera vez la población de conejos mediante la introducción de ejemplares infectados con el virus productor de la mixomatosis. Esta estrategia de control fue utilizada en Francia y Australia, y la enfermedad continuó difundiéndose rápidamente por el resto de Europa y Reino Unido.

Comportamiento del virus y epidemiología de la enfermedad

El virus de la mixomatosis tuvo su origen en conejos silvestres de Sudamérica. Fue aislado por primera vez en Uruguay a fines del 1800 y terminó difundiéndose posteriormente a escala mundial.

Se trata de un microorganismo ADN bicatenario perteneciente a la familia de los poxvirus, entre los que se encuentra el ya erradicado virus de la viruela.

La transmisión del virus de la mixomatosis en los conejos puede ocurrir en forma directa e indirecta.

En la vía indirecta, el virus puede transmitirse a través de artrópodos hematófagos como los mosquitos y las pulgas. Estos trasladan la enfermedad desde un animal enfermo a uno sano, funcionando como verdaderos vectores.

Las agujas o instrumental incorrectamente desinfectado, así como jaulas, comederos o alimento contaminados con excreciones de animales enfermos, son también parte importante de la vía indirecta de transmisión.

Por otra parte, la mixomatosis es una enfermedad altamente contagiosa, pudiendo difundirse fácilmente por contacto directo entre conejos enfermos y susceptibles.

Signos de mixomatosis

En los animales afectados, el conjunto y gravedad de los signos dependen de la edad del individuo y la cepa viral involucrada.

Los individuos jóvenes pueden desarrollar una resistencia natural a la enfermedad. También puede ocurrir que enfermen y se recuperen, aunque en este caso portando secuelas deformantes.

En los adultos, la mixomatosis cursa en forma aguda presentando una altísima mortalidad. Luego de un período de incubación promedio de una semana, aparecen los primeros signos de la enfermedad. La mixomatosis puede manifestarse en su forma clásica nodular, o en su presentación atípica respiratoria.

En la primera, las lesiones (mixomas) representan tumoraciones de aspecto gelatinoso que se distribuyen inicialmente en cara y región anogenital.

Hay anorexia, decaimiento y secreción nasal serosa, además de edema e inflamación de párpados y conjuntiva ocular en forma bilateral.

El edema y congestión avanzan a toda la región facial afectando labios, hocico y base de las orejas, y posteriormente en genitales. Las lesiones nodulares presentan diferentes tamaños y terminan afectando el resto del cuerpo.

En la forma atípica, la enfermedad se presenta con signos de afección ocular y trastornos respiratorios, estando ausentes las clásicas tumoraciones.

Situación actual de la mixomatosis

Junto con la enfermedad hemorrágica, la mixomatosis es considerada una de las enfermedades de mayor importancia epidemiológica en los conejos.

Ambas enfermedades están incluidas en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal.

Este código establece normas para la importación y exportación de animales y sus productos derivados, con el fin de evitar la propagación de enfermedades a través del comercio internacional.

En el caso de la mixomatosis, cada país debe exigir una certificación que acredite la ausencia de signos en los conejos importados, así como la realización del tratamiento de pelos y pieles para garantizar la destrucción del virus.

La mixomatosis no se ha descripto aún en seres humanos.

Medidas de control

El manejo sanitario en animales domésticos y establecimientos de cría se realiza mediante el control del vector y la vacunación de los animales a partir de los cuarenta y cinco días de vida.

No existe cura contra la enfermedad. Los casos confirmados de mixomatosis deben declararse o denunciarse ante los organismos de sanidad locales. Existen también recomendaciones para la eliminación de animales enfermos y el tratamiento de los cadáveres.

En el control de la mixomatosis intervienen muchos factores. Sin duda, la mayor responsabilidad recae en productores y veterinarios. Ambos deben garantizar el manejo y cumplimiento de medidas y barreras sanitaras, evitando la propagación de esta y todas las enfermedades de importancia epidemiológica.

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