Síndrome de disfunción cognitiva en perros y su camino diagnóstico

Síndrome de disfunción cognitiva en perros
Emmanuelle Bonzami (sp.depositphotos.com)

El síndrome de disfunción cognitiva en perros, también llamado demencia canina, es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central relativamente frecuente en animales ancianos. Se trata de una patología de curso prolongado e insidioso, que produce cambios en el comportamiento del animal por el deterioro de sus funciones cognitivas.

El síndrome de disfunción cognitiva en perros puede confundirse con otras alteraciones de la conducta de tipo primarias o secundarias, o asociarse al comportamiento natural de la vejez.

Conocer su mecanismo y la progresión de los signos será un excelente punto de partida para el recorrido diagnóstico de la demencia canina.

Envejecimiento y conducta

El envejecimiento es un proceso biológico natural en el que las células corporales se “apagan” progresivamente, lo que compromete la función de los diferentes órganos y sistemas. Si bien este mecanismo aumenta la predisposición a desarrollar enfermedades, es importante aclarar que el envejecimiento no es una enfermedad por sí sola.

Un perro se considera ‘de edad avanzada’ cuando transita en promedio los diez años, aunque este valor está muy vinculado al tamaño del animal y la raza. En líneas generales, los animales de talla pequeña y los mestizos suelen envejecer a edades más tardías.

Cuando los perros envejecen, comienzan a evidenciarse ciertos cambios físicos y conductuales propios de la edad.

Los animales gerontes tienden a disminuir progresivamente la agudeza de sus recursos sensoriales. Así es como pueden desarrollar diferentes grados de sordera o ceguera, y hasta cierto deterioro en el olfato.

Su actividad y nivel de alerta comienzan también a disminuir, incluso muchos perros interactúan y obedecen menos.

Podrán desarrollar cierta incoordinación o dificultad para desplazarse, intolerancia al frío o al calor, así como cambios en el aspecto del manto, el cual tiende a volverse seco y opaco.

Función cognitiva y vejez

En los perros la función cognitiva está muy desarrollada, y es la que les permite aprender o recordar toda la información que incorporan mediante la vista, la audición o el tacto. A su vez, esta función cognitiva tiene un rol protagónico durante los estados de alerta o atención y el reconocimiento espacial.

Mediante numerosos estudios fue posible establecer tres tipos o presentaciones de envejecimiento en perros, de acuerdo al estado de su función cognitiva: el envejecimiento normal o natural, el envejecimiento con deterioro cognitivo leve y el síndrome de disfunción cognitiva (demencia canina).

Envejecimiento del cerebro y desarrollo de la enfermedad

Cuando el cerebro envejece ocurren diferentes cambios tanto anatómicos como funcionales.

La masa cerebral se reduce en forma significativa, hay pérdida de neuronas y sinapsis neuronales, también cambios a nivel intracelular como formación de vacuolas o depósito de pigmentos. Existe una reducción del flujo sanguíneo a nivel cerebral. Puede haber también fibrosis, calcificación de vasos sanguíneos y meninges respectivamente.

A su vez, existe un aumento en la producción de radicales libres que supera la capacidad del organismo para su eliminación, convirtiéndose así en poderosos neurotóxicos. Se observa además un depósito interneuronal y perivascular de amiloide, una sustancia proteica que aparece comúnmente en el cerebro de perros gerontes.

La progresión y severidad de estos cambios, principalmente el acúmulo de radicales libres y el depósito de amiloide, estarían fuertemente vinculados con el desarrollo del síndrome de disfunción cognitiva en perros.

Camino diagnóstico para el síndrome de disfunción cognitiva en perros

Como hemos anticipado, el síndrome de disfunción cognitiva en perros puede confundirse fácilmente con otras entidades de signología similar. En muchas ocasiones, los cambios de comportamiento pueden incluso interpretarse como el deterioro propio de la vejez y pasar por alto la existencia de una enfermedad.

Para evitar esta confusión, es necesario respetar los distintos pasos que marcan el recorrido diagnóstico del síndrome de disfunción cognitiva en perros.

Entre los puntos más importantes para evaluar la presencia de síndrome de disfunción cognitiva en perros se encuentran: una profunda anamnesis que permita determinar el comienzo y progresión de los signos; la exploración física general del perro, así como el examen particular de su sistema nervioso; análisis completos de sangre y orina; estudios por imágenes como radiografía o ecografía, finalmente las pruebas diagnósticas específicas.

Signos compatibles con el síndrome de disfunción cognitiva en perros

En el diagnóstico de síndrome de disfunción cognitiva en perros existen cambios de comportamiento, que representan signos o señales importantes de considerar.

Entre estos cambios podemos observar: cambios en la interacción social, desde desinterés hasta hiperapego; memoria y aprendizaje alterado, no recuerdan rutinas o no reconocen lugares y personas; falta de respuesta o respuesta poco habitual a las órdenes; eliminaciones (orina, heces) en lugares inapropiados; desorientación en el espacio, pasan por lugares equivocados o no pueden esquivar obstáculos; vocalizaciones, cambios en el ciclo del sueño, duermen de día y no descansan de noche; actividad alterada como exploración disminuida o aumento de la ansiedad o irritabilidad, etc.

Pruebas diagnósticas específicas

Como hemos mencionado, existen pruebas más específicas que permiten acercarse al diagnóstico de síndrome de disfunción cognitiva en perros: cuestionarios específicos que se completan mediante observaciones de los propietarios, test cognitivos y no cognitivos, medición en sangre de biomarcadores, finalmente estudios más complejos como tomografía computada (TC) y resonancia magnética (RM).

Los cuestionarios son uno de los recursos más útiles dentro de la clínica veterinaria, ya que recogen información específica sobre el comportamiento del animal, que puede ser pasada por alto o ignorada por sus dueños.

Los test se realizan a través de pruebas con o sin objetos (cognitivo y no cognitivo respectivamente), permiten evaluar la capacidad de aprendizaje o memoria, así como el grado de actividad exploratoria y de interacción social del perro.

La TC y la RM se utilizan para observar cambios anatómicos en el cerebro compatibles con el desarrollo de síndrome de disfunción cognitiva en perros. De igual manera, permiten descartar otras posibles causas de alteración cognitiva como tumores cerebrales o hidrocefalia.

Por último, la medición en sangre de amiloide es un método evaluado para diagnóstico temprano de demencia senil de tipo Alzheimer en humanos. Si bien los resultados obtenidos en perros resultaron prometedores, es un campo en el que todavía se está investigando.

Opciones terapéuticas en síndrome de disfunción cognitiva en perros

El tratamiento del síndrome de disfunción cognitiva en perros es preferentemente comportamental.

Se intentará una reeducación del animal para que adquiera nuevos hábitos, que sean fáciles de aprender.

Se podrá incluir un programa controlado de actividad física, para mejorar el flujo sanguíneo cerebral y evitar el avance del deterioro cognitivo.

En caso de ser necesaria, la terapia farmacológica incluye drogas que mejoran la comunicación neuronal, antioxidantes y mejoradores de la circulación sanguínea.

Finalmente, la nutrición de los animales con deterioro cognitivo, así como en todo perro geronte, debe incluir siempre suplementos con función antioxidante como ácidos grasos esenciales, vitamina E, vitamina C y selenio. Estos suplementos protegerán los diversos tejidos y sistemas corporales del animal geronte, retrasando su deterioro y mejorando su calidad de vida.

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