Cría ex situ de anfibios, reproducción en cautividad

Cría ex situ de anfibios, reproducción en cautividad
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

El planeta enfrenta actualmente una acelerada pérdida de biodiversidad. Entre los grupos más afectados se encuentran los anfibios, que contienen aproximadamente 8330 especies en todo el mundo y de las cuales alrededor del 41% se encuentra en alguna categoría de amenaza. Es decir, actualmente, alrededor de 3400 especies de anfibios se encuentran en peligro de desaparecer y algunas de ellas se han extinto. Es por ello, que muchos integrantes de la comunidad zoológica se han dedicado a la cría ex situ de anfibios, con el fin de ayudar a preservar a muchas especies que están amenazadas.

Este grupo de animales se caracteriza por su gran diversidad de especies, así como la variedad de historias de vida de cada una de ellas, con hábitos que van desde animales netamente terrestres, hasta animales acuáticos e incluso especies que hibernan o estivan durante varias semanas.

A pesar de esta gran variación de características morfológicas y ecológicas, la cría ex situ de anfibios resulta una excelente opción como programa de conservación, debido a los relativamente sencillos y bajos requerimientos y recursos, en comparación con otras especies de vertebrados en peligro de extinción como grandes mamíferos y aves.

Estos programas de cría en cautiverio son empleados como una forma de preservar a las especies y asegurar su supervivencia mediante programas de reproducción y, en algunos casos, reintroducción a sus hábitats naturales. Sin embargo, existen otros motivos por los cuales los naturalistas y especialistas llevan a cabo la cría ex situ de anfibios, como la educación, afición o admiración hacia estos animales e incluso con fines comerciales, pues muchas especies son empleadas como mascotas exóticas.

Cuidados generales de anfibios

Entre los primeros aspectos que deben tomarse en cuenta al diseñar un programa de cría ex situ de anfibios, se debe contar con el suficiente conocimiento sobre las especies que serán manejadas. Además, es importante establecer objetivos claros y específicos sobre la finalidad de dicho programa de cría. En este sentido, deben garantizarse los recursos básicos para cubrir con las necesidades, asimismo de los requerimientos ecológicos y alimenticios de los anfibios, de forma que los animales puedan desarrollarse y/o reproducirse de manera eficiente y exitosa.

Una vez colectada la información necesaria sobre la especie, se procede a adquirir a los animales, preferiblemente desde otros programas de cría ex situ de anfibios, ya que al obtener animales directamente de la naturaleza, se corre el riesgo de que los mismos provengan con alguna patología infecciosa y afecte el estado de las poblaciones aún más, si se trata de una especie en peligro. De igual manera si los individuos se extraen de la naturaleza debe hacerse de manera sustentable. Asimismo, es importante seguir con los protocolos de seguridad necesarios, para garantizar la salud y supervivencia de los animales, ya sea que hayan sido trasladados desde otros programas o que sean colectados directamente de la naturaleza. En este último caso, es importante que los individuos pasen por un procedimiento de cuarentena y desinfección.

Una vez preparado el lugar donde se llevará a cabo el programa de cría ex situ de anfibios, según las necesidades y características específicas de las especies, se deben tomar en cuenta ciertos aspectos básicos. Entre dichos aspectos y cuidados se encuentran los espacios o recintos, que comúnmente son de vidrio, acrílico, fibra de vidrio o cualquier material sintético que resulte fácil de limpiar, no sea poroso y permita que los animales tengan una ventilación adecuada. Además, es importante proveer sustratos, así como vegetación adecuada a la especie.

El agua es otro de los aspectos importantes de la cría ex situ de anfibios y al igual que otras variables ambientales como la temperatura, pH, luminosidad, deben ser medidas, además de ajustadas a las condiciones específicas de cada especie. Entre otros de los aspectos de cuidados generales se encuentra también el comportamiento e historia de vida de las especies, ya que muchas de ellas pueden presentar diferentes condiciones como hábitos solitarios o especies que conforman pequeños grupos de individuos, por lo cual se deben tomar en cuenta como parte importante de la cría de animales.

Higiene y control de enfermedades en la cría ex situ de anfibios

La cría de anfibios en condiciones fuera de sus hábitats naturales debe manejarse siempre con cuidado. Muy pocas especies a nivel mundial son criadas con fines de conservación y, al menos, 500 especies de anfibios necesitan este tipo de programas para garantizar su supervivencia.

Es por ello que, en cautiverio, deben garantizarse condiciones de higiene y control de enfermedades, que permitan la supervivencia de los individuos. Las medidas que proporcionan seguridad a los animales en la cría ex situ de anfibios comienzan desde el momento en que los animales son adquiridos, ya sea directamente de su hábitat natural o desde otros centros de cría.

Es muy importante que los animales sean tratados y resguardados individualmente, se trata de una forma de evitar la propagación de posibles enfermedades e infecciones como ranavirus y quitridiomicosis. De igual forma, es importante que los materiales con que son manipulados los individuos, así como los recintos, sean adecuadamente desinfectados.

Generalmente, en los centros de cría de anfibios se establecen espacios de cuarentena, donde los animales deben permanecer por un tiempo determinado, bajo condiciones específicas. Dichos espacios se clasifican de acuerdo a los tipos de animales que se mantendrán en cautiverio y la finalidad de la cría de los mismos.

De esta manera, los animales que forman parte de proyectos de conservación y reintroducción a su hábitat natural, serán manejados de una manera específica, para evitar que, al ser reintroducidos en la naturaleza, puedan propagar patógenos a los individuos del área de liberación. Adicionalmente, los animales deben poder contar con atenciones básicas de salud, preferiblemente de parte de veterinarios especializados en vida silvestre.

Alimentación de anfibios en cautiverio

Para llevar a cabo proyectos de cría ex situ de anfibios, es necesario realizar estudios preliminares sobre la dieta de las especies que se mantendrán en cautiverio, con el fin de ofrecerles una alimentación similar a la que mantienen en vida silvestre. De esta manera, se asegura que los animales conserven una dieta balanceada que cubra todos sus requerimientos nutricionales. Es importante además, tener en cuenta la proporción y balance de algunos minerales como calcio, fósforo, el nivel de lípidos del alimento, además del tamaño de las presas ofrecidas a los animales.

En general, los anfibios son depredadores de una gran variedad de invertebrados, sobre todo muchos insectos, por lo cual es muy importante ofrecer presas vivas del tamaño adecuado según la ecología de la especie, para garantizar que estos tengan una respuesta alimenticia.

Entre los animales presas más empleados en las dietas de los anfibios se encuentran diversos insectos como grillos, moscas de la fruta, larvas de coleópteros, especialmente de la familia Tenebrionidae, cucarachas y larvas de otros insectos como mariposas. En algunas especies grandes, como las ranas pacman de la familia Ceratophryidae, muy empleadas en la cría ex situ de anfibios, se ofrecen pequeños vertebrados como roedores, reptiles y aves.

Por otro lado, en muchos casos es recomendable y necesario administrar, además, suplementos nutricionales que aseguren el correcto desarrollo de los animales, así como una ingesta adecuada de vitaminas y minerales. Esto se logra al espolvorear las presas ofrecidas con dichos suplementos, en el caso de que los mismos se encuentren en presentación particulada.

Objetivos de la cría ex situ de anfibios

En la actualidad, muchos centros de cría ex situ de anfibios, se dedican a la reproducción con fines comerciales, mascotas exóticas o para exhibición con fines educativos. Son muy empleadas especies de gran interés por su apariencia muy llamativa, como las ranas dardo de la familia Dendrobatidae, especialmente algunas especies como Dendrobates tinctorius y su variante morfológica azul D. azureus además de la ranita minera D. leucomelas. Otras especies de interés son las ranas pacman del género Ceratophrys, las cuales resultan muy llamativas por su tamaño y forma casi completamente circular y las ranas acuáticas del género Pipa.

Por otro lado, muchas especies que se encuentran en peligro de extinción conforman objetivos importantes en proyectos de conservación y cría ex situ de anfibios. Algunas de las especies empleadas en estos proyectos son las ranitas o sapitos arlequines del género Atelopus, muchas especies de ranas de cristal de la familia Centrolenidae, así como especies menos llamativas de la familia Aromobatidae como las ranitas de collar (Mannophryne spp.) y ranas niñeras (Aromobates spp.) y la rana ibérica (Rana iberica) de la familia Ranidae. En muchos de estos proyectos, los objetivos principales se basan en la conservación, además de la reproducción y reintroducción de poblaciones en su hábitat natural.

Por su parte, el ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) ha formado parte de proyectos de cría ex situ de anfibios con fines comerciales y de conservación. Por otro lado, algunas especies que se consideran extintas en su hábitat natural son conservadas y criadas en cautiverio.

Resulta de gran importancia al criar anfibios en cautiverio, sobre todo en lugares alejados de su hábitat natural, tener cuidado con aquellas especies que puedan resultar potenciales invasores o sean portadoras de patógenos altamente infecciosos, tal como ha ocurrido en muchas regiones suramericanas con la rana toro, quien además de representar una especie invasora, ha provocado una rápida dispersión del hongo quitridio, afectando a las especies locales.

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