Qué es la ansiedad, sus síntomas y grados

ansiedad
katieg93 (flickr.com)/CC BY 2.0

Podríamos decir sin ningún tipo de duda que la ansiedad es una de las grandes enfermedades de nuestro tiempo. Sin ser una enfermedad ni grave ni mortal, sí es una de las que más preocupan a quienes la padecen y uno de los motivos más frecuentes de consulta médica y de absentismo laboral.

El motivo por el que muchas personas se preocupan tanto por la ansiedad, siendo una enfermedad relativamente banal, se debe a que quien la padece la puede llegar a sufrir en tal grado en que cree que puede llegar incluso a morir.

Grados de ansiedad

Cuando este trastorno se manifiesta de un modo leve, es un respuesta normal y frecuente a un mecanismo que está produciendo una situación estresante. ¿Quién no ha sentido en alguna ocasión esos «nervios» ante un examen, una entrevista de trabajo, una reunión importante…? Hablar en público, tener que tomar una decisión pueden desencadenar una situación ansiosa. Cuando, como decimos, se trata de algo leve, puede incluso servirnos para estar más alerta, más preparados ante las situaciones que se nos van a presentar.

En los casos en que la persona que sufre la ansiedad no es capaz de manejarla, puede llegar a constituir un verdadero problema para la persona en sí y para su entorno. Si estas situaciones se producen con mucha frecuencia, son muy intensas o la persona que las padece las magnifica, pueden constituir un verdadero problema, principalmente por los signos y síntomas que presenta y de los que vamos a hablar a continuación.

Síntomas y causas de ansiedad

Cuando hablamos de ansiedad no estamos hablando tan solo de «nervios». Este trastorno engloba cuadros más complejos, como pueden ser el trastorno de ansiedad generalizada, la agorafobia o la claustrofobia, el TOC o trastorno obsesivo compulsivo, los ataques de pánico…

Este tipo de patología puede desencadenarse por distintos motivos, y no todos ellos tienen por qué ser negativos, aunque bien es verdad que es lo que ocurre en la mayoría de los casos. Puede ser situaciones vitales y cotidianas, como un ruptura sentimental, una reunión con el superior del trabajo, etc., en otras ocasiones son sucesos que irrumpen en nuestra vida de forma abrupta, como puede ocurrir con los accidentes de tráfico, o situaciones negativas con seres queridos. Estas situaciones suelen permanecer por mucho tiempo en la vida de la persona ansiosa.

En otras ocasiones, las situaciones que provocan esto que muchas personas definen como «nervios», pueden ser agradables. Reencontrarse con una antigua amistad, una nueva relación romántica que comienza, haber conseguido un nuevo trabajo… Todo ello también puede desencadenar una crisis ansiosa.

Los síntomas que manifiestan las personas con ansiedad pueden ser psicológicos y físicos:

Síntomas psicológicos

Los más comunes y abundantes son las dificultades de concentración, la preocupación constante por la situación desencadenante (lo que se conoce como «darle vueltas a las cosas»), perdidas breves de memoria o pequeños olvidos y miedo a perder el control de la situación.

Síntomas físicos

Los síntomas físicos de la ansiedad provocan irritabilidad en el individuo, inquietud, sensación de ahogo, palpitaciones o taquicardia, sudoración profusa, necesidad constante de moverse, llanto fácil, temblores, hormigueos, mareo y, sobre todo, sensación de que va a ocurrir un desenlace fatal.

¿Cuál es el tratamiento?

A la hora de abordar los trastornos ansiosos disponemos de dos tipos de estrategias: la psicológica o psico-conductual y la farmacológica.

Terapia psicológica o psicoterapia

Dentro de la terapia psicológica o psicoterapia debemos centrarnos en reforzar la personalidad del individuo. Hacerle consciente de que es tan fuerte como desee y puede controlar la situación. Para ello, es muy importante que el paciente sepa y comprenda en qué consiste la enfermedad, de qué se trata, y cuál es el desencadenante que se la produce.

Una vez llegados a este punto, el psicoterapeuta reconducirá su modo de actuar para que los «ataques ansiosos» sean más leves, más llevaderos, y puedan ser manejados y controlados mucho mejor, sin llegar a producir síntomas preocupantes para la persona.

Terapia farmacológica

En cuanto a la terapia farmacológica, siempre controlada prescrita y supervisada por un médico, podemos encontrar los fármacos con vida media a largo plazo y a corto plazo. Es decir, los que pueden actuar más rápidamente , pero dejan de hacerlo igual, y los que tardan más en actuar, pero con efecto más mantenido en el tiempo.

Entre los del primer grupo, se encuentran las llamadas benzodiacepinas; como hemos dicho, actúan rápido, pero no se debe abusar porque pueden causar cierto tipo de acostumbramiento o adicción. Son moléculas como el bromazepam o el lorazepam.

En el segundo grupo, los ansiolíticos son los encargados de paliar los síntomas de esta enfermedad. Tardan una media de un mes en hacer efecto, pero este no desaparece con el tiempo ni crean adicción. Son fármacos como el escitalopram, la duloxetina…

Cómo prevenir la ansiedad

Para intentar prevenir el trastorno ansioso es primordial entenderlo, afrontarlo cambiando de mentalidad. Es necesario salir de la espiral de pensamientos negativos haciendo alguna actividad que ayude a «desviar el problema». Eso dependerá de los gustos de cada persona. Hacer ejercicio, llevar una vida saludable van a contribuir favorablemente.

De igual modo, los ejercicios de relajación, meditación en ambiente tranquilo, con música suave van a ser de mucha ayuda para controlar el trastorno ansioso.

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