Scutigera coleoptrata, ciempiés doméstico atemorizante

Scutigera coleoptrata, ciempiés doméstico


Scutigera coleoptrata es un quilópodo de mediano tamaño, integrante de la familia taxonómica Scutigeridae, a su vez clasificado en el filo de los artrópodos . Tiene un aspecto muy llamativo, hasta atemorizante, debido a las numerosas extremidades o patas con que cuenta, además de su forma de desplazamiento.

Los escutigeriformos suelen habitar dentro de las viviendas y los encuentros con los humanos pueden ser muy dolorosos debido a que estos pequeños “ciempiés” son venenosos. En general, se denominan, al igual que otras especies integrantes del grupo, ciempiés domésticos. Son famosos por las altas velocidades que desarrollan al momento de cazar o huir del área, un promedio de unos 20 cm/seg, bastante rápido para ser un artrópodo.

Características de Scutigera coleoptrata

Scutigera coleoptrata es un artrópodo entre mediana y pequeña estatura, alcanza una talla de 50 mm de largo, con un cuerpo cilíndrico, delgado y alargado, de un color entre amarillento y pardo claro, con al menos dos líneas oscuras que atraviesan su cuerpo desde la cabeza hasta la cola. Posee 15 pares de patas, finas y muy alargadas, de una coloración ligeramente más clara que el cuerpo y con una línea oscura a lo largo de las mismas. El último par de extremidades son más largas que los otros 14 pares, asemejándose a un par de antenas, por lo que se ha sugerido que constituye un tipo de automimetismo.

Posee un par de ojos bien desarrollados, así como un par de largas antenas compuestas de entre 300 y 400 minúsculos artejos que se hayan posicionados opuestamente, siendo esta última característica una peculiaridad entre diversos ciempiés taxonómicamente cercanos a esta especie. En el extremo delantero de la cabeza se ubican dos forcípulas cargadas de veneno.

Distribución de este ciempiés doméstico

La distribución natural de esta especie de ciempiés doméstico está ubicada hacia las costas del Mediterráneo, pero hoy en día se ha ampliado a casi todo el mundo, con presencia en las Américas, Europa, Asia, África y Australia, por lo que es una de las especies de artrópodos con mayor rango de distribución geográfica.

Hábitat de Scutigera coleoptrata

Estos individuos tienen preferencia por habitar hogares, de ahí el nombre común de ciempiés doméstico. Esta conducta se debe a que se trata de una especie sensible a los rayos ultravioleta y, por lo tanto, no tolera la luz solar. También le agradan los lugares frescos y oscuros, sin embargo, evita los sitios extremadamente fríos.

Es habitual hallarlos ocultos entre fisuras, sótanos, espacios entre la madera, áticos, así como otros lugares donde encuentre una temperatura agradable dentro de las casas. En áreas exteriores se mantienen ocultos bajo rocas, escombros y restos vegetales como la madera. Son de hábitos nocturnos.

Alimentación

La dieta de Scutigera coleoptrata se basa en la ingesta de otros artrópodos, con una elevada tendencia a cazar insectos y arácnidos, sin importarle que estos últimos puedan superarlo en tamaño.

Estos individuos aprovechan su gran velocidad atacando con gran habilidad a sus presas en emboscadas, saltan sobre ellas o en ataque frontal, paralizándolas con su veneno en pocos segundos.

Reproducción

Esta especie de ciempiés se reproduce en la primavera. El macho coloca sus espermatóforos sobre la superficie en el lugar elegido más próximo a la hembra, siendo ella misma la que usa ese material genético para fecundar a la puesta de huevos.

Es la hembra quien realiza el cuidado parental de la puesta de forma agresivamente territorial. También se conoce que la hembra impregna a sus huevos con una secreción que sirve de fungicida, para evitar así que sean atacados por los hongos, puesto que estos ejemplares viven en lugares con alto grado de humedad.

Interacción con humanos

Como Scutigera coleoptrata habita los mismos espacios que los humanos, existe la posibilidad de un doloroso encuentro accidental. Esto generalmente ocurre al momento de mover objetos e introducir manos o pies descalzos en sus escondrijos. La picada no pasa de ser una roseta donde pueden verse los pequeños orificios dejados por sus forcípulas. Su tratamiento consiste en la administración de antihistamínicos. El mayor riesgo que puede presentarse es que la persona afectada sea alérgica, pero igualmente sería tratada de acuerdo a su condición.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *