Ceguera en gatos: causas y señales de visión disminuida

Ceguera en gatos
Ceguera en gatos
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Por su cualidad de predador, el gato es una especie que se adapta muy bien a las condiciones de penumbra. Sin embargo, su visión puede verse afectada por diferentes causas capaces de comprometer sus hábitos más simples. Mencionaremos las causas más frecuentes de ceguera en gatos, así como los signos y particularidades de la especie al momento de evaluar y diagnosticar una visión alterada.

Desarrollo de la visión en los gatos

Al momento del nacimiento los ojos de los gatitos se encuentran cerrados.

Algunos factores de manejo y raza pueden hacer que se abran en forma precoz, pero normalmente esto ocurre entre las dos y tres semanas de edad.

En ese período el gatito ya puede localizar a su madre mediante la visión, y al poco tiempo podrá también percibir la profundidad de los objetos, lo que le permitirá esquivarlos.

La agudeza visual se adquiere a las cuatro semanas, pero el desarrollo de la visión continúa hasta los tres o cuatro meses de edad.

Diferencias anatómicas del ojo respecto a otras especies

Los ojos de los gatos presentan algunas diferencias de tamaño y aspecto en comparación con el perro y otras especies de mamíferos.

En principio, encontramos: una córnea, transparente y circular, que posee dimensiones considerablemente superiores a la córnea del perro; una pupila con forma de hendidura vertical, y un iris de coloración más clara y brillante que el iris del perro. A su vez, el gato posee un voluminoso cristalino, cuya relación de tamaño con respecto al globo ocular es mayor que en otras especies.

En los párpados también podemos notar ciertas particularidades: a diferencia de otros animales domésticos, su tercer párpado (membrana nictitante) posee fibras musculares lisas que le confieren la capacidad de protruirse activamente.

Adaptaciones de la visión en el gato

El sentido de la visión en los gatos posee mecanismos que son también específicos de la especie.

Si bien la movilidad del globo ocular del gato dentro de su órbita es relativamente reducida, esto puede ser compensado fácilmente mediante la amplitud de movimientos que realizan con su cabeza y cuello.

Por otro lado, debido a la ubicación de los ojos en relación a la cabeza, el gato posee mayor visión monocular que el hombre, incluso mayor visión binocular que este y el perro.

Visión nocturna

Al igual que otras especies de hábitos nocturnos, los gatos poseen una retina con diferente proporción en sus fotorreceptores, conocidos como conos y bastones. Los bastones son las células receptoras que intervienen en la visión nocturna y la detección de objetos en movimiento, y su cantidad es sustantivamente mayor en el gato con respecto a otras especies.

Como sucede con otros predadores, son muy buenos para detectar movimientos sutiles en penumbras, pero no en absoluta oscuridad.

Ceguera en gatos

Pese a todas estas adaptaciones, las diferentes estructuras del ojo del felino pueden sufrir modificaciones que comprometan la visión del animal en mayor o menor grado, llegando incluso a la ceguera en gatos completa.

Muchas patologías oculares son manifestaciones de enfermedades sistémicas, y esto debe ser tenido en cuenta en el diagnóstico de la ceguera en gatos o visión disminuida.

Diagnóstico de ceguera en gatos

El temperamento del animal y su facilidad para estresarse durante el manejo, convierten al gato en una especie difícil de examinar en el consultorio.

El camino diagnóstico es similar al utilizado en perros, pero deben tenerse en cuenta las diferentes respuestas propias del gato al examen general y las pruebas específicas para determinar una
ceguera en gatos.

En primer lugar, la reseña y anamnesis nos aportarán datos valiosos vinculados a la edad, vacunaciones, desparasitaciones, así como sobre el comienzo y evolución de los signos detectados por el propietario.

En gatos jóvenes, se tendrán en cuenta las afecciones congénitas o malformaciones, así como las lesiones producidas por el herpesvirus felino tipo I y sus secuelas. En los adultos pensaremos en enfermedades degenerativas o hereditarias, y todo evento vinculado a la predisposición racial.

Tras un examen general completo y particular neurológico, se recurrirá a las diferentes pruebas específicas con la intención de evaluar la capacidad visual del gato.

Respuesta del gato a las pruebas específicas

La ceguera en gatos, ya sea parcial o completa, puede evaluarse utilizando diferentes pruebas que pondrán en evidencia cambios de comportamiento en el animal afectado.

Entre las pruebas más importantes, se encuentran:

Pruebas de deambulación

Estas pruebas deben realizarse en un ambiente tranquilo, para evitar que el gato se estrese y confunda el resultado de la prueba. Se realizan con y sin obstáculos, tanto en ambiente iluminado como en oscuridad.

En condiciones normales, los gatos se desplazan lenta y cautelosamente en ambientes desconocidos, incluso más que los perros.

En el animal con visión afectada, este patrón de desplazamiento es mucho más marcado, pudiendo muchas veces permanecer detenidos en un rincón. Los obstáculos nuevos podrán no ser advertidos, y el animal chocará con ellos revelando una alteración visual.

Prueba de amenaza

En el diagnóstico de ceguera en gatos, la prueba de amenaza es un método concluyente. En caso de resultar positiva, indica que el animal es capaz de ver.

Se realiza con el animal en la camilla. Se acerca la mano con un gesto de amenaza hacia el ojo del paciente, cuidando de no tocar los pelos o provocar corrientes de aire que entorpecerían la prueba. El animal que puede ver responde con un parpadeo y muchas veces puede hasta retirar la cabeza.

La respuesta a la amenaza no es refleja, el animal es consciente cuando lo realiza.

Es necesario tener presente que debido al temperamento del gato, este puede no responder a la prueba de amenaza. En estos casos, puede realizarse la “prueba del algodón”: Un bollo de algodón se arroja por delante del animal y luego en los laterales para evaluar también la visión periférica. Si el gato puede ver, lo seguirá con la vista y hasta querrá jugar con él. Al ser un algodón, su caída no genera ruido y tampoco hay olores que puedan confundir la respuesta por la participación de otros sentidos como la audición y el olfato.

Prueba de la luz oscilante

Puede realizarse con un puntero láser, reflejando su luz en la pared y realizando movimientos en diferentes direcciones. En condiciones normales, se observarán los movimientos de la cabeza y ojos del gato que siguen las oscilaciones de luz.

Evaluación de los reflejos y otros estudios complementarios

Existen pruebas que buscan evaluar la integridad de las vías nerviosas involucradas en el arco reflejo. Entre ellas, podemos mencionar el “reflejo de encandilamiento” y la evaluación de los “reflejos pupilares”.

Es importante comprender que las respuestas a estas pruebas son justamente reflejas, por lo que el animal puede reaccionar normalmente a ellas pero estar completamente ciego.

Otros métodos complementarios que colaboran en la detección de afecciones oculares son la electrorretinografía, el diagnóstico ecográfico y los estudios de sangre y citología ocular.

Causas principales de ceguera en gatos

De acuerdo a la porción del ojo afectada, entre las principales patologías que pueden disminuir la visión o causar ceguera en gatos se encuentran: opacidades de la córnea (secuelas de herpesvirus), así como conjuntivitis y neoplasias sobre la superficie ocular; inflamación del tracto uveal (uveítis), que a su vez produce edema de córnea, adherencias y exudados en cámara anterior del ojo; opacidad en el cristalino (cataratas), o su luxación (desplazamiento) como consecuencia de una uveítis; desórdenes congénitos de la retina, así como su degeneración o desprendimiento, neoplasias y retinopatía por hipertensión arterial, entre otros.

Otras afecciones que pueden causar ceguera en gatos incluyen: glaucoma, úlceras corneales, traumatismos y neoplasias de la órbita ocular o del sistema nervioso central.

Convivencia con un gato ciego

Existen entonces múltiples causas que pueden producir ceguera en gatos, afectando uno o ambos ojos.

En muchos casos, esta disminución o pérdida de la capacidad visual puede revertirse mediante el tratamiento de la causa, ya sea farmacológica como quirúrgicamente. Cuando no es posible, o mientras el animal se está recuperando, debemos adaptarnos y aprender a convivir con un gato ciego.

Un gato ciego puede comunicarse muy bien respondiendo a los sonidos y utilizando su olfato. Debemos aprovechar estos recursos llamando al animal de forma clara y concisa, marcando los pasos para que note nuestra presencia.

El ambiente en el que se mueva debe ser tranquilo, seguro y libre de objetos, los que podremos ir reincorporando lentamente en pos de una habituación gradual.

Los objetos como bandejas sanitarias, comederos y bebederos, no deben moverse de lugar una vez identificados. El animal recurrirá a su olfato y su memoria para ubicarlos, por lo que cualquier cambio en su ambiente resultará más estresante que lo habitual.

La ceguera en gatos puede ser transitoria o definitiva. Pese a lo dificultoso que pueda parecer, estos animales terminan adaptándose muy bien a su nueva situación, lo que hace que vivir con ellos no represente un problema mayor.

Comentarios

Una respuesta a «Ceguera en gatos: causas y señales de visión disminuida»

  1. Ignacio Gilee

    Hola gente necesito ayuda ya que mi veterinario no sabe actuar frente a este problema. Mi gato sufrió un accidente en el que un auto pisó su cara y fracturó la sínfisis mandibular, de ello se esta recuperando, esto hace una semana, estoy notando que el gato no ve o ve practicamente nada. Que podria haber sucedido? por favor ayudenme, gracias

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